Crecer y morir en San Telmo
Marcelo Daniel Reitano
Historia
PROLOGO
Año dos mil treinta circa. En una lápida del viejo (y en vísperas de ser desmantelado) cementerio de la Chacarita puede leerse, en una hoja ya de color amarillo arrancada de un cuaderno y prolijamente adherida con cinta de embalar a la misma, el siguiente texto escrito con tinta indeleble:
?¿Qué se puede sentir en un momento así?
¿Tristeza? Obviamente.
¿Éxtasis? Quizás. Aunque mencionar esta palabra, conforme a los hechos, sería un tanto imprudente.
¿Una profunda paz interior?
A lo mejor fuimos encerrándonos en un circuito indescifrable, que tampoco intentamos conocer ni explorar, y depositamos nuestras ansias y la paciencia en dejar esfumar mansamente el tiempo y que éste otorgara su veredicto final sobre aquella aventura ayer fascinante, hoy en cambio inútil y sin sentido práctico.
De ahí en más, cada mañana y sin excepción, hemos abierto los ojos dejando translucir sinceras amarguras y/o alegrías a la vez, ignorando que nos depararía el transcurso del nuevo día y omitiendo mostrar interés alguno para prever los pasos a seguir. Simplemente nos limitamos en confiar nuestros cuerpos y mentes a Dios, agradeciéndole básicamente por brindarnos el don de la vida.
Sólo eso, nada más? ¡Qué poco nos sirve a nosotros, y en cambio, cuán bien sabrías valorarlo vos, nuestro inolvidable amigo!
Adiós?
Por siempre, hasta la eternidad??