El poder del campo
Daniel Eduardo Targize
Ensayo
Comenzaba la tarde de un frio 18 de Julio de 1999, los pocos rayos de luz salpicaban la cara de Celia una joven de 27 años que trabaja en la Municipalidad de su pequeño pueblo Colonia Irigoyen, ubicado al sur de la Provincia de Chubut; caminaba por un bosque de alerces muy cerca del arroyo que circunda el pueblo, junto su perro y fiel amigo Betún, un labrador negro de importantes dimensiones; el silbido de los pájaros se mezcló con el grito aterrador de una mujer, dejando estremecida a la joven Celia, su fiel amigo comenzó una carrera desesperada hacia el arroyo, lugar de donde se escuchó el grito, el bosque era muy tupido y no se podía ver a Betún, solo sus ladridos eran la señal para seguirlo, Celia pensaba que alguna mujer podría haber tropezado en la barranca y caer en el Torrentoso, nombre que hacía alusión a las características del arroyo; Celia corrió entre la espesura del bosque, cuando llego a ubicar los ladridos de Betún, se sorprendió al ver a una mujer joven de cabello color trigueño, contextura física pequeña tirada boca arriba a la orilla del arroyo, Celia intento reanimarla, cuando coloco sus manos por debajo de la cabeza, la miro fijo y se dio cuenta que no era del pueblo, las manos de Celia se llenaron de sangre, suavemente levanto su cabeza y quedo aterrada al ver el orificio que tenía en la nuca, en ese momento soltó a la joven y el cuerpo de Celia se entumeció, tardo unos segundos en reaccionar, tomo su celular e inmediatamente llamo a la policía, la atendió la oficial Araujo una joven que hacía poco tiempo había comenzado a trabajar en la institución policiaca; Araujo llamo inmediatamente a su superior el Oficial Principal Mario Echeverría un veterano en la fuerza, quien tomo el teléfono y lo primero que le pidió a Celia es que se tranquilice y trate de tomarle el pulso a la joven herida, Celia hizo caso al oficial, al mismo tiempo el oficial Echeverría, enviaba un patrullero con tres oficiales y el medico; al retomar la conversación con Celia