CRISTIAN, O LA DECISION HEROICA
Jorge Benson
Historia
ENTRE AMIGOS Y ROMANCES
Don Martín Guerrero se levantó y ofreció más whisky a los presentes. Volvió a sentarse y miró a su mujer con aire resignado.
― Evidentemente ?dijo al fin sonriendo― las presentaciones en sociedad de hoy en día no son como en nuestros tiempos?
Mientras tanto, en el jardín de la quinta la fiesta de los quince años de su hija parecía estar en su mejor momento. Ya no quedaban rastros de aquellos iniciales titubeos entre los varones. Los más audaces se habían lanzado a la conquista, entre el nutrido grupo de cuchicheantes candidatas, y ahora todo era libre expansión, confiada soltura, conversaciones naturales y animadas, en un baile a la vez elegante y espontáneo.
La noche estrellada era como un salón infinito, que invitaba a olvidarse de todo y a entregarse a la diversión.
El conjunto musical The Swines, que habían sido el impacto de todo el verano, llenaba de ruido pop el lugar, e impedía dormir a los vecinos de medio San Isidro.
Bien ubicados junto a una de las bien surtidas mesas, una parejita cruzaba ?era tan evidente― sus primeras tímidas y embarazosas miradas de amor. Cristián estaba esa noche discretamente elegante, con un traje azul que realzaba tanto su cabellera nórdica ?Petersen, por vía paterna- como su rancia prosapia criolla, heredada, entre otras virtudes, de su madre Lucía Zuviría. Estrenaba una fina corbata de seda con arabescos, que asomaban también del bolsillo superior del saco, la cual tenía como fondo inmaculado la camisa paraguaya que, a regañadientes, le había planchado su hermana Lucy, cinco minutos antes de salir.
Estaba cómodo, se sentía seguro, y había apuntado sus cañones hacia la presa más codiciada de la noche.