El Regreso de Jackie y Los Ciclones Néstor
Néstor Ravazza
Historia
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Me llamo Ernesto Lesetti y nací en Lanús, suburbio de la ciudad de Buenos Aires, en el año del Libertador 1950.Tuve una niñez feliz aunque un tanto azarosa, debido en parte a problemas familiares y en parte a cuestiones económicas varias. Fui también algo enfermizo, aunque no demasiado. Era Lanús, para el que no lo sabe, el lugar donde vivían las chicas mas lindas del mundo. Recuerdo ? y me sigue gustando ? su indefinido paisaje gris de fábrica y baldío, sus helados inviernos, su neblina. Yo acostumbraba a tomar la escarcha con la mano, camino del colegio, en aquellas intrépidas mañanas de Junio cuando no solo el día sino también la propia vida amanecían. Mi espíritu andaba por las calles de Lanús con ese regusto a nuevo que tiene todo en la infancia. Caminaba haciendo equilibrio por el cordón de la vereda., saltaba ágilmente los charcos de lluvia y bajaba los escalones de a dos por vez. A veces tocaba los timbres y huía.
Creo que era feliz.
Vivía en una especie de presente absoluto. No tenía pasado, por lo tanto no tenía dolor ni desengaño. Una manzana era tan solo una manzana. Nadie la había comprado, nadie la había vendido, nadie la había humillado. El mundo ? ese escenario fantasmal que empezaba donde Lanús terminaba- era un punto de referencia borroso y algo lejano que cada tanto cobraba vida en las pantallas del cine del barrio. Después no había otra cosa. Tan solo la vida en permanente ebullición, un día tras otro.
La adolescencia, en un principio, fue casi igual, pero luego, lenta e inexorablemente comenzó a cambiar.
Escuché por primera vez a Jackie y los Ciclones precisamente en esos años, cuando despuntaba la década del 60 y empezaba a crecerme pelusa en la patilla y en los bigotes. Fue en una de esas reuniones que llamábamos ?asaltos? y a través del sonido del tocadiscos Winco, hoy convertido en un artefacto legendario. Jackie cantaba ?Oh Daniela...? y yo tenía una novia ?que me había abandonado- que se llamaba Susana.