El cáncer no es mala palabra
Débora Anabel Martinelli
Biografía
*El Lanzamiento de la Fe* es el emotivo y esperanzador testimonio autobiográfico de Débora Anabel Martinelli, campeona argentina de atletismo en lanzamiento de disco y bala, docente y mujer de profunda fe católica. A los 29 años, en la cumbre de su carrera deportiva y vocacional, Débora recibe una noticia que cambia su rumbo: un diagnóstico de cáncer de mama agresivo (HER2 positivo).
Con una narrativa transparente que entrelaza la disciplina del deporte de alto rendimiento, la devoción espiritual y un sentido del humor extraordinario, la autora invita al lector a recorrer su travesía médica: desde el impacto del diagnóstico y la mastectomía, pasando por las extensas sesiones de quimioterapia, el uso del "porta card", la pérdida del cabello vivida como una ceremonia de transformación familiar, hasta el divertido "desfile de pelucas" y las particulares vivencias en los controles radiológicos.
Más que una crónica sobre la enfermedad, este libro es un encendido homenaje a la resiliencia y al amor incondicional. A través de hermosas páginas, Débora honra la memoria de su padre telegrafista, el sostén constante de su hermano y su familia, la calidez del equipo médico y enfermero, y el lazo entrañable construido con sus "oncoamigas". A través de reflexiones profundas, cartas escritas desde la intimidad de la sala de espera, reconocimientos e interacciones con el ámbito deportivo, la autora demuestra cómo el dolor puede transformarse en potencia. Una obra inspiradora que celebra la vida, invita a la prevención médica y demuestra que, cuando las fuerzas físicas flaquean, la fe, la esperanza y la risa son capaces de conquistar el podio más importante de todos: el de la propia vida.
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Sobre el libro
¿De qué manera influyó tu faceta de atleta en tu proceso de recuperación del cáncer?
El atletismo me formó en la disciplina, la perseverancia y la resistencia. En las disciplinas de lanzamiento aprendes que todo nace del centro y que debes estar firme antes de soltar con fuerza. Esa misma mentalidad me sirvió para encarar el tratamiento como el torneo más importante de mi vida, sin darme por vencida y concentrando mi energía en la meta.
¿Cómo lograste mantener el sentido del humor durante momentos tan difíciles como la pérdida del cabello o los estudios médicos?
Entendí que el humor es una gracia que sanaba mi alma. Reírme de las pelucas rebeldes o de las situaciones insólitas en las salas de rayos me permitió quitarle dramatismo a la enfermedad. El amor de mis amigas, de mi hermano y de mis alumnos convirtió cada cambio de aspecto en un motivo de alegría y no de tristeza.
¿Cuál es el mensaje principal que buscas dejar a los lectores con tu libro?
Quiero recordarles que la fe, el amor de la familia y una actitud positiva pueden transformar las pruebas más oscuras en caminos de luz. Ninguna adversidad puede quitarnos la dignidad ni la alegría de vivir si confiamos en Dios, nos rodeamos de las personas indicadas y nos realizamos a tiempo los controles médicos preventivos.