UNA VEZ
Damián Martinez.
Poesia
2. Sacude su cuerpo y su cabeza como si
escuchara las voces de un chamán.
Tiene una mano enyesada y en la otra
una botella de cerveza.
Una mejilla cortada y tres gotas de sangre
en una camisa sucia. Grita.
Su rostro se transforma cuando grita.
Pasan delante suyo dos suecas en topless y
las corre unos metros.
Ellas, tapándose, se esconden detrás
de una palmera que parece secarse.
Estación Lesseps.
Guantes blancos. Gorra blanca.
Abrigado para el invierno.
Franela blanca para la trompeta. Reluce.
Los turistas le sacan fotos y
rechazan su invitación a conversar.