El buscador de maravillas
Juan Gimeno
Novela
CÓMO EMPEZÓ TODO
Maravilla llaman a una flor que suele colorear las veredas de los barrios porteños; o a una antigua moneda española acuñada durante la edad media; y hasta hubo una súper heroína conocida como Mujer Maravilla. Sin embargo, en este libro no quiero hablarles ni de flores ni de monedas, aunque tal vez sí de súper héroes. La primera definición que da la Real Academia Española sobre maravilla es: Suceso o cosa extraordinarios que causan admiración. ¿Y qué otra cosa es más extraordinaria y causa más admiración que ver a un psíquico en actividad?
Pero antes que nada una pregunta: ¿Quiénes son los psíquicos? ¿Existen realmente, trabajan con nosotros, se sientan a nuestro lado en el colectivo, o sólo habitan el mundo de los comics, son nada más que personajes de una novela que la gente se encarga de ir escribiendo?
Toda investigación no es más que la búsqueda de respuestas a preguntas como las del párrafo anterior. Un verdadero investigador no se conforma con lo que le puedan contar sus amigos, su programa favorito de televisión o el mejor de los buscadores de Internet. De pronto se da cuenta que ninguno de los argumentos lo conforman; los considera incompletos o directamente equivocados. Se siente insatisfecho, incómodo, tiene la sensación de que ya no podrá más dormir tranquilo hasta que no encuentre mejores comprobaciones.
Para ser investigador no hace falta estudiar en la universidad (aunque en la mayoría de los casos ayuda) ni tener cualidades especiales de ningún tipo. Solamente sentir ese maravilloso malestar que nos impulsa a resolver de otra manera los interrogantes de siempre.