Descripcion: Introducción
?Los cincuenta años son como la última hora de la tarde, cuando el sol comienza a ponerse y nos lleva a la meditación.?
En mi caso, superada esa edad, ya es el crepúsculo quien me estimula a la reflexión y al recuerdo.
Finalmente conseguí con amorosa paciencia, poner en orden las carillas de aquel ?particular diario? que habían perdido su color original y que como doradas hojas desprendidas de un árbol otoñal, se mezclaban ante mí. Cubiertas por infinidad de letras pequeñitas, hacían por momentos que esas hojas se me antojaran el entramado de un manto de encaje que me envolvía sutilmente, transmitiéndome el amor del que las había escrito.
Confirmé que milagrosamente no faltaba ni una sola ? la numeración de las páginas era correcta lo mismo que las fechas de cada una - día, mes, año y hasta ¡la hora!, con lo cual su autor había conseguido que esas antiguas cartas - más de cuatrocientas, (exactamente
416) - se convirtieran en un verdadero ?diario íntimo?, sobre el cual ese hombre amado me transmitió su amor durante los dos años que duró su ausencia.