Descripcion: Prólogo
Yoga, disciplina milenaria, que llegó a mi vida tarde, según mi concepción y en el momento apropiado, según mis profesores.
Aliento con entusiasmo exacerbado a mis seres queridos a que se acerquen a ella, la descubran, profundicen en su práctica para que luego se enamoren de los resultados de ese encuentro, como me enamoré yo. Porque el Yoga más que una práctica, es un estilo de vida y existe un antes y un después en la vida de cualquier practicante.
Comenzás por los ¨asanas¨ o posturas, a conectarte con tu cuerpo, si, nada más ni nada menos que con tu cuerpo, el vehículo del alma, y a medida que lo vas descubriendo, vas aprendiendo a quererlo y a valorarlo y casi inmediatamente a respetarlo y a cuidarlo, pero a cuidarlo a conciencia, sabiamente. Sabiamente porque el cuerpo no funciona como una entidad independiente, funciona en relación con nuestra mente y nuestras emociones.