Descripcion: CAMINANTES
I
Los bollos de diarios, fríos, sucios, manchados de
tragedias cotidianas, insuficientes, no lograban cumplir su
propósito, el de calentar. Éste era, quizás o tal vez, el
único método que probablemente lo salvaría de esa
muerte agónica por hipotermia que le susurraba cosas y
que lo esperaba, pausada, tranquila, abismal, inmutable.
No obstante esto no aseguraba el no sufrimiento de
secuelas producto del frío. Recordaba las clases de
supervivencia que daba gratuitamente el Estado para los
indigentes como él con el único fin de que ellos logren
autonomía y posean una preparación especial para
enfrentar aquellos problemas periódicos, usuales,
habituales para un niño de la calle como lo son: el frío, el
hambre, la lluvia, la deshidratación y demás cuestiones
que al Estado no le interesa, prefiriendo gastar en armas,
publicidad y corrupción.