Descripcion: Si no queremos que nos sigan golpeando, no
peguemos como respuesta. El estado moderno
sigue padeciendo - y cuanto más atrás nos
vayamos, más acentuado veremos el error ? de
injusticia social y de crueldad innecesaria en los
castigos, y lo peor es que esa actitud es
conducente a ninguna solución progresiva. Lo
que se consideró un adelanto humanitario y de
consideración hacia los presos, que fue el
encierro como destino de las condenas judiciales,
no es otra cosa que sacar de circulación a gente
que ha mostrado conductas contrarias a la paz
comunitaria, escondiendo el problema que
seguramente se reeditará cuando el condenado,
que no ha tenido reeducación, salga y reincida en
el delito. Por lo tanto, si bien representó un
adelanto respecto de los suplicios y galeras, de
hace dos siglos, no lo podemos perpetuar porque
los números de establecimientos carcelarios
necesarios para albergar a los presos, conforme
vaya aumentando la población y el número de
ellos, determinará el armar personal de vigilancia
policial y penitenciario, en número
inconveniente.