tu ronca maldición
Gerardo Pennini
Ensayo
tu ronca maldición
... «Con el pucho de la vida apretao entre los
labios...» La estrofa del tango tropezó con un bufido
cuando él se trastabilló. «Puta- pensó- una baldosa» y
dijo con alegría: ¡Puta, una baldosa! Y con entusiasmo
de curda se quedó mirando hacia abajo ese cuadradito
de vainillas legítimas trasportado desde alguna ciudad.
Se sintió coherente, un poco borracho y tartamudeando
un pedazo de tango había pateado una baldosa floja...
«Salpico si alguien me pone el pie» completó
mentalmente y miró desafiando a la soledad de la calle.
Las otras veredas brillaban desencarnadas, páramos
de modernísimos cuadrados cerámicos. El poste de
alumbrado ya amenazaba perder el equilibrio y la
perspectiva comenzó a ondular, momento adecuado
para volver a caminar, así podría acompañar este
paisaje movedizo como había leído que hacen los