Descripcion: tu ronca maldición
... «Con el pucho de la vida apretao entre los
labios...» La estrofa del tango tropezó con un bufido
cuando él se trastabilló. «Puta- pensó- una baldosa» y
dijo con alegría: ¡Puta, una baldosa! Y con entusiasmo
de curda se quedó mirando hacia abajo ese cuadradito
de vainillas legítimas trasportado desde alguna ciudad.
Se sintió coherente, un poco borracho y tartamudeando
un pedazo de tango había pateado una baldosa floja...
«Salpico si alguien me pone el pie» completó
mentalmente y miró desafiando a la soledad de la calle.
Las otras veredas brillaban desencarnadas, páramos
de modernísimos cuadrados cerámicos. El poste de
alumbrado ya amenazaba perder el equilibrio y la
perspectiva comenzó a ondular, momento adecuado
para volver a caminar, así podría acompañar este
paisaje movedizo como había leído que hacen los