El Desclasado Marcelo Intili

El Desclasado

Marcelo Intili
Ensayo
No es cierto que Cortez visite por las noches, calles y lugares
de Buenos Aires, animado por un abstruso deseo
de toparse con Raúl, y asesinarlo. Algo de cierto había
cuando se enteró de la desaparición de Pablo, chupado, como se
dice en la jerga, por su suegro. Pero después de tantos años, nada
lleva a conjeturar que su fantasía justiciera haya mostrado alguna
vez ser verdadera. Su obsesión por vagabundear por los enmarañados
cruces de Buenos Aires, son puras pantomimas de gladiador
frustrado, perdido en la neblina. Cortez nunca logró engatusar a
Julián (nombre que el propio Cortez le impuso)? Y aclaremos: desde
el instante en que Cortez supo que debía asumir la riesgosa tarea
de cargar con su existencia, simultáneamente, se le adhirió (sin su
venia) un conviviente amargo que el vulgo identifica como ?su otro
yo?. Su alter ego. Su vigía. Un sutil operador de sus culpas.


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