Descripcion: LA NOCHE, EL INSOMNIO Y LA MUERTE
Durante algún tiempo, y por razones que nunca pude conocer, cuando llegaba la noche y me vencía el cansancio, el sueño desplegaba sus alas y huía de mí, despavorido, dejándome sobre la cama con los ojos muy abiertos, como un búho encadenado a las sombras, atrapado en medio del viento nocturno. Las horas se hacían interminables y el ruido del reloj despertador, colocado sobre una repisa cerca de mi cabeza, atizaba mi impaciencia. Inútiles resultaron todas las tentativas de atraer y amarrar al sueño: algunas veces, ingería coloridas píldoras, pero éstas, que al parecer habían sido diseñadas para dejar dormido incluso a un caballo, al principio sólo me causaban un leve vértigo, y horas después, una insoportable jaqueca. No hubo pócima, fría o tibia, que no haya bebido antes de que se ocultara el sol, con la esperanza de cerrar los ojos, abatido por el sueño, cuando llegara la noche.
Entonces, la exasperación fue apoderándose de mí hasta dejarme en un estado calamitoso. Parecía como si estuviera en los límites de la locura. Durante el día permanecía sentado, casi inmóvil, mirando hacia ningún lado, perdido en medio de un ....