Descripcion: PALABRAS DEL AUTOR
No es nada difícil determinar cuándo se
terminó de escribir un libro, basta con leer en sus
primeras hojas la fecha de impresión y calcular un
tiempo hacia atrás. Pero: ¿Cuándo se comienza a
escribir? Voy desandando mi camino y veo que
determinar esta fecha no es tan fácil como la
primera. ¿Habrá sido cuando comencé a darle
forma, por el fogoneo constante de Laura, mi hija
mayor? ¿Tal vez cuando me empecé a darme
cuenta de que la rima y el verso generan peleas
entre el papel y la lapicera? ¿Cuando escribía con
más ímpetu que cerebro, sin preocuparme por
contener la catarata de ideas que salían de mi
corazón como caballos desbocados? ¿Habrá sido
aquel día en que atravesé por primera vez la puerta
del aula, en la cual Julio Diaco, mi profesor de
Taller Literario y guía, estaba dando sus clases?
Puede ser. Pero seguro que fue antes, cuando
fueron naciendo mis nietos: Camila, Rodrigo, Irina,
Julieta, Lucas y Nicolás; cuando mis hijos Laura,
Horacio, Silvia y Eugenio, fueron dejando la niñez
para entrar en la adolescencia y desde allí
desplegar sus alas y comenzar a volar.